Las emociones

La emoción es un proceso que se activa cuando el organismo detecta algún
peligro, amenaza o desequilibrio con el fin de poner en marcha los recursos a su
alcance para controlar la situación. Por lo
tanto, las emociones son mecanismos que nos ayudan a reaccionar con rapidez
ante acontecimientos inesperados que funcionan de manera automática, son
impulsos para actuar. Cada emoción prepara al organismo para una clase distinta
de respuesta; por ejemplo, el miedo provoca un aumento del latido cardiaco
que hace que llegue más sangre a los músculos favoreciendo la respuesta de
huida.
Cada persona experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de
sus experiencias anteriores, su aprendizaje y de la situación concreta. Algunas
de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones
son innatas, mientras que otras pueden adquirirse. Unas se aprenden por experiencia
directa, como el miedo o la ira, pero la mayoría de las veces se aprende por
observación de las personas de nuestro entorno, de ahí la importancia de los
padres y los profesores como modelo ante sus hijos y alumnos.
Las emociones básicas son 6:
MIEDO: Anticipación de una amenaza o
peligro (real o imaginario) que
produce ansiedad, incertidumbre,
inseguridad. El miedo es necesario ya que
nos sirve para apartarnos de
un peligro y actuar con
precaución.
SORPRESA:
Sobresalto, asombro, desconcierto.
Es muy transitoria y nos permite una
aproximación cognitiva para saber
qué está ocurriendo. Nos ayuda a orientarnos, a
saber qué hacer, ante una
situación nueva.
AVERSIÓN: Disgusto o asco hacia aquello que
tenemos delante. Nos produce rechazo y
solemos alejarnos. Nos produce rechazo y
solemos alejarnos.
IRA: Rabia, enojo que aparece cuando
las cosas no salen como queremos
o nos sentimos amenazados por
algo o alguien. Es adaptativo cuando impulsa a
hacer algo para resolver un problema
o cambiar una situación difícil.
Puede conllevar riesgos de
inadaptación cuando se expresa
de manera inadecuada
ALEGRÍA: Sensación de bienestar y de seguridad
que sentimos cuando conseguimos
algún deseo o vemos cumplida
alguna ilusión. Nos induce hacia la reproducción
(deseamos reproducir aquel
suceso que nos hace sentir
bien).
TRISTEZA:
Pena, soledad, pesimismo ante la
pérdida de algo importante o cuando
nos han decepcionado. La función de la tristeza es la
de pedir ayuda. Nos motiva
hacia una nueva reintegración
personal.
¿Cómo las comprendemos?
Es necesario que el niño aprenda a reconocer que las emociones no aparecen
porque sí, sin razón aparente, sino que están asociadas a situaciones concretas.
Algunos ejemplos de actividades para facilitar al niño la comprensión de dicha
asociación son:
Miedo- Lo sentimos cuando estamos ante un
peligro. Algunas veces es por algo real, pero
otras ocurre por algo que nos imaginamos.
Enfado- Lo sentimos cuando
alguien no nos trata
bien o cuando las
cosas no salen como
queremos.
Sorpresa- La sentimos como
un sobresalto, por
algo que no nos
esperamos. Es un
sentimiento que
dura muy poquito
y que sirve para
orientarnos.
Alegría
Ocurre cuando conseguimos algo que
deseábamos mucho o cuando las cosas
nos salen bien. Nos transmite una
sensación agradable.
Tristeza- La sentimos cuando perdemos
algo importante o cuando nos han
decepcionado. A veces da ganas de
llorar.
Alegría- Ocurre cuando conseguimos algo que
deseábamos mucho o cuando las cosas
nos salen bien. Nos transmite una
sensación agradable.
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